CONSECUENCIAS DEL IMPAGO DE DEUDAS Y SU RECLAMACIÓN JUDICIAL

El impago de una deuda dineraria puede traer más consecuencias que la simple devolución o reclamación judicial de la deuda en sí misma, algo que afecta directamente a la cantidad final a abonar.

Distingamos dos fases esenciales de la reclamación de deuda:

- Reclamación extrajudicial: si la deuda se reclama antes de iniciar cualquier tipo de vía judicial, la cantidad a devolver será la cantidad principal debida y, sólo en su caso, los intereses simples que hubiéramos acordado con el acreedor.

- Reclamación judicial: aquí la situación se complica y la reclamación puede tomar diferentes vías judiciales (monitorio, declarativo por razón de cuantía, juicio cambiario, etc.). Las consecuencias pueden ser muy variadas según las decisiones que se adopten, la voluntad o no de pago, y la necesidad o no de acudir a un procedimiento de ejecución en caso de impago de deuda.

Para no andar con medias tintas, exponemos las consecuencias posibles del impago de la deuda:

1. Devolución de cantidad principal: se deberá devolver la cantidad que originariamente se reclama.

2. Pago de los intereses simples acordados: si en el pago o acuerdo con el acreedor se fijó el pago de intereses por tiempo transcurrido hasta la efectiva devolución.

3. Pago de intereses moratorios (Art. 1.100 Código Civil): toda deuda reclamada judicial o extrajudicialmente generará unos intereses denominados de demora. Esos intereses pueden ser pactados anteriormente por las partes o, en su defecto, será el interés legal del dinero. Estos intereses moratorios deben ser expresamente fijados en la sentencia o resolución que ponga fin al procedimiento judicial para que pueden ser reclamados al deudor.

4. Pago de intereses procesales (Art. 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil): junto a lo anterior, si no se abona la deuda tras dictarse sentencia, se empezarán a generar unos intereses llamados procesales. Estos intereses tienen la función de sancionadores por el impago de la deuda y deben reclamarse en el procedimiento de ejecución. La cuantía de esos intereses será de 2 puntos porcentuales sumados al del interés legal del dinero. Los intereses procesales cesarán una vez abonada la cantidad principal y los intereses simples y moratorios debidos, pero podrán ser muy cuantiosos cuanto más tiempo se tarde en abonar la deuda.

5. Costas procesales (Art. 394 de la Ley de Enjuiciamiento Civil): el pago de las costas hace referencia a tener que pagar el Abogado y Procurador, en su caso, de la parte contraria. Existen algunas variables, pero por lo general deben ser abonadas.

Como se puede observar, las deudas reclamadas judicialmente pueden generar un incremente considerable de la cantidad inicial debida, siendo lo más aconsejable el abono inmediato de la deuda o los acuerdos entre las partes.

Estas consecuencias son básicas en toda reclamación de deuda, insistiendo en la múltiple casuística existente.

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